241. Funeral
Stefanos
El territorio de la Boreal apareció en el horizonte como un fantasma de lo que alguna vez fue. La tierra donde crecí. Donde la voz de mi hermana resonaba riendo entre los pasillos. Donde Johan dio sus primeros pasos. Donde mi padre nos entrenaba con los guerreros... y ahora, donde la muerte parecía haber echado raíces.
Nuria estaba a mi lado en el coche, en silencio. Su mano reposaba sobre mi muslo, apretando de vez en cuando, como si me recordara que aún estaba aquí. Que todavía había