226. El aire cambió
Stefanos
El olor del bosque ya no era suficiente.
Ni el viento cortando el rostro.
Ni el silencio de los lobos en formación, esparcidos en puntos estratégicos a la espera de la orden final.
Yo estaba siguiendo el rastro de la Eclipse, con Rylan y Mark a mi lado, listo para cruzar la frontera y transformar ese territorio maldito en cenizas. Las garras me hormigueaban. El lobo aullaba por sangre. Pero algo... algo estaba mal.
El aire cambió.
No era solo el olor. Era una vibración. Un ruido ahogad