209. Necesito un plan
Jenna
La tela gruesa sobre mi cabeza lo amortiguaba todo.
Sonido, luz, esperanza.
Mis muñecas dolían por la atadura mal hecha, la sangre circulaba mal, y la boca tenía el sabor amargo del bosque y de la derrota. El olor a tierra seca, al sudor de los lobos y al humo quemado me invadía en cada respiración. Solon no hablaba. Los otros tampoco. Pero yo sabía que nos dirigíamos a un lugar lejano.
Al lugar donde terminan los errores que no se pueden corregir.
Me mantuve en silencio.
Intentando parec