201. La tortilla se volteó
Nuria
El silencio cortante de la prisión fue lo primero en cambiar.
No con palabras.
Sino con pasos.
Rápidos, arrítmicos. Un correteo amortiguado, como si fantasmas estuvieran atravesando los pasillos de piedra. Me acerqué a la fría pared, presionando la oreja contra ella.
Algo andaba mal.
O... demasiado bien.
Fue entonces cuando lo escuché.
El sonido de barrotes rompiéndose.
Y luego, un estruendo. Acero cediendo ante la fuerza bruta.
Corrí hasta la pequeña ventana enrejada de la celda, el cora