189. Un heredero en los brazos de la enemiga
Johan
El dolor palpitaba en la parte de atrás de mi cabeza. Intenté abrir los ojos, pero la luz tenue de la lámpara en la esquina de la celda parecía una cuchilla atravesando mis párpados. El suelo estaba húmedo. Olía a moho, a hierro... y a la mierda de alguna rata muerta por ahí.
"¿Qué carajos...?" murmuré, tratando de moverme. Cadenas. Brazos atados. Tobillos también. "¿Pero qué demonios es esto?"
Forzaba mi memoria, pero solo venían flashes. El sonido de algo explotando. El grito de uno de