Todos me lo advirtieron, y como me dijo el padre, antes de haber intimado de nuevo debí contarle. Sus actos por terminarme de ese modo tuvieron una consecuencia, no era lo correcto ocultarlo, pero podía justificarse, y por el actuar de los dos le costó seis años de cariño a mi hijo. Pero estos días, desde mi reencuentro, es lo que me condenaba y me hacía la villana. No tenía a nadie a quien culpar más que a mí misma por ser tan egoísta, yo y solo yo soy era la culpable.
Alejandro no tenía despr