A la mañana siguiente, mi hermano se despidió de su esposa con un beso apasionado antes de ir a la oficina. En cuanto él salió, ella comenzó a empacar de forma apresurada y coordinó con Héctor Ramírez el horario para reunirse en el aeropuerto y emprender su huida.
Mientras tanto, yo me vi arrastrada junto a mi hermano hasta la empresa. Al llegar, nos encontramos con una multitud de periodistas esperándolo en la entrada.
—Señor Arrieta, ¿qué tiene usted que decir sobre la muerte de su hermana?
—S