Al terminar de revisar a sus pequeños, ella noto que su esposo no estaba por ningún lado; pero solo dejo escapar un suspiro para encaminarse a la biblioteca y abrir el pasaje especial para ingresar a ese escondite, donde lo encontró dormido en el lugar y por sus ojos ligeramente hinchados se notaba que estuvo llorando, así que busco acomodarlo y taparlo con las sábanas que habia llevado. Justo en eso sintió como alguien sujetaba su mano con fuerza.
- Tranquilo Antonio - le susurro ella acaricia