De esta forma finalizo la semana del celo de Helena, donde el primero en despertar esa mañana fue Antonio; quien salió para pedir algo para que desayunaran en su habitación, pero se extrañó al notar el castillo estaba silencioso, muy silencioso… algo que le preocupo, más al ver que ya era algo tarde y no escuchaba a sus hijos.
- Oh majestad, ya está disponible – le saludo Mercedes, quien llevaba una charola vacía – buenos días.
- Mercedes, ¿qué pasa aquí? ¿dónde están mis hijos?
- Lo que pasa e