Los días, semanas y meses comenzaron a transcurrir de forma normal, como siempre, ya que el tiempo no se detiene por nada ni nadie, una lección un poco dolorosa para Helena, quien debió seguir viviendo a pesar de la ausencia de su amado Antonio.
Prometió no volver a llorar por su amado, en vez de eso, busco escribir y narrar todas y cada una de las vivencias y aventuras que vivió mirando crecer a sus hijos y nietos, buscando crear nuevos y valiosos recuerdos, los cuales compartiría con su alfa