Ignorando todo el alboroto que ocurría en el castillo, Helena recién despertaba de su siesta ya que había escuchado que tocaban la puerta; donde al ahogar un bostezo dio la autorización para que la persona que tocaba, entrara.
Alfredo paso y le informo que era el médico del castillo y estaba ahí para revisarla, notando que Antonio llegaba detrás de él para supervisar sus acciones. Mientras la tocaba con cuidado y respeto notaba la mirada celosa de su amigo, al finalizar les informo que aún no p