Tras pensarlo un rato, Antonio decidido ir a hablar primero con su padre y aunque fuera cruelmente castigado por su falta de buen juicio, deseaba su consejo e igual necesitaba hablar con su esposa y decirle lo que estaba pasando.
Al llegar frente a la puerta la toco, esperando la aprobación para poder entrar.
- Adelante – se escuchó del otro lado de la puerta, donde el castaño dejo escapar un suspiro antes de ingresar a la habitación.
- Padre – le saludo.
- Je, no me digas quieres salir con nos