—No —digo—. Solo quería un poco… —No termino la frase. Simplemente paso mis dedos por la parte delantera de sus pantalones de pijama, sintiendo su pene responder a mi ligero toque.
—Oh —dice y sonríe—. Súbete —dice con voz ronca, bajándose los pantalones para liberar su pene, ahora completamente erecto.
Casi se me hace agua la boca al verlo. Me tiende la mano y la tomo. Me ayuda a estabilizarme mientras me subo encima de él y me siento a horcajadas sobre su cuerpo.
Mi coño está mojado, así que