Sí, una mujer normal no se dejaría arrastrar por su marido de esa manera, no dejaría que una propuesta tan indecente hiciere latir su corazón, mucho menos soportaría su burla o la forma en la que la miraría reconociendo su alma, sus pecados, su débil mente que declina ante sus peticiones.
―Sí, lo haces. Pero está bien, te dejaré decidir, aunque ya sé que lo harás, lo harás porque no estoy contigo, porque necesitas un pene llenando tus agujeritos obscenos, porque eres una ninfómana que anhela qu