La mañana era tranquila, con el sol bañando la casa en una luz dorada. Aurora estaba en la cocina, intentando preparar café mientras Max, siempre a su lado, la observaba con curiosidad. Aunque había comenzado a sentirse más cómoda en la casa, todavía había momentos en los que la realidad de su situación la golpeaba con fuerza. Pero ese día, algo diferente estaba a punto de suceder.
Alexander estaba en el despacho, revisando informes junto a Mateo, quien estaba explicando los últimos avances en