Aurora despertó con un dolor agudo en la cabeza y la visión borrosa. Al intentar moverse, se dio cuenta de que estaba atada a una silla en una habitación oscura. El aire era denso, y las paredes de concreto tenían manchas de humedad que indicaban que no estaba en un lugar elegante como la mansión de Ricardo, sino en algún escondite oculto. El miedo la envolvía, pero su mente seguía regresando a los documentos que había fotografiado antes de ser capturada. Aunque había sido atrapada, aún tenía l