Capítulo 10: Ivi. Sufrir vale la pena.
Al día siguiente la lluvia no da tregua alguna a los rayos del sol, y sólo nubes grises oscuras arropan el manto que en días de verano es azul. De todas formas, es normal porque estamos en pleno invierno. Lástima que al trabajo tengo que ir llueva, truene o no.
Y por eso aquí estoy, a punto de ponerme a trabajar cuando la puerta es golpeada desde afuera.
—¿Abril? –es la voz de mi asistente.
—Pase. –respondo.
— Abril, llego María, y.... ¿Recuerdas la reunión que tenía hoy? ¿La que n