Eliab miraba la Yamaha azul con impotencia, su lobo caminaba de un lado a otro en su cabeza, no podía creer que apenas había encontrado a su compañera, su pareja de vida, la mujer que estaría a su lado por el resto de sus días, alguien con quien formaría una familia… Y ya la había perdido
«La acabo de encontrar y ya la perdí, jodidamente increíble» pensó con un gruñido retumbando en su garganta haciendo que los guardias a su lado lo miraban sorprendido, algunos incluso dieron algunos pasos lejos