HARPER
La luz del ascensor se volvió más blanca. Mis manos temblaban tanto que apenas lograba sostener mi cartera mientras me aferraba al barandal lateral. Todo parecía girar a mi alrededor.
Alcancé a ver las puertas abriéndose; quería salir, pero mis pies parecían estar clavados al piso. Luego, solo sentí unos brazos que me levantaron y me cargaron fácilmente.
Cerré los ojos un momento, cegada por las luces en el techo. Empecé a escuchar voces y pasos, cada vez más fuertes y claros.
Abrí los o