HARPER
Sus ojos demasiado abiertos intentaron enfocarme, sin éxito. Aparté el cabello de su frente; estaba fría, demasiado.
—Perdóname… perdóname —supliqué en medio del llanto.
Mi padre apareció en la puerta junto a Mauricio. Vio la escena con horror y rápidamente se apresuró hacia nosotras.
—¡¿Qué pasó?! —inquirió, tomando a Mamá del lado opuesto al mío, quedando frente a mí.
Ella seguía intentando respirar.
—No lo sé, papá —sollocé—. Pero haz algo por favor, te lo suplico.
Papá intentó manten