HARPER
Sonreí con cierto nerviosismo ante la palabra que Noah acababa de usar.
—¿Cita? Creí que…
—No te preocupes —me interrumpió con un gesto divertido—, solo fue un decir. Pero confiesa, ¿sí lo olvidaste?
Fruncí los labios.
—Lo siento, es que la sesión fue…
—No tienes que explicarme, yo lo entiendo —pronunció acercándose—. Si quieres podemos ir otro día.
Negué con la cabeza, algo avergonzada.
—No. Ya había aceptado ir.
—No, por favor, no quiero que veas una salida conmigo como un deber —me pi