Capítulo 7
El amanecer se filtra tímidamente por las rendijas de las persianas, pintando rayas doradas sobre el suelo de madera. He pasado toda la noche en vela, sentada frente a la puerta del trastero con la espalda apoyada en el pasillo; un cuchillo de cocina en una mano y la linterna agotada en la otra. El silencio que reina tras la madera es absoluto, un contraste aterrador con los ruidos extraños que mi mente, cansada y al límite, me ha obligado a escuchar durante toda la noche. Me siento