Capítulo 6
Le reclamo porque no es nadie para venir a darme órdenes. ¿Quieres estar desnudo? Pues que pase frío. Me alejo de la puerta, retrocediendo hacia la cocina buscando un cuchillo, cualquier cosa con la que pueda defenderme. Me siento en el suelo con la linterna apuntando a la puerta del cuarto donde lo tengo encerrado. El silencio vuelve a caer sobre la cabaña, pero solo por unos minutos. Entonces empiezo a escuchar un sonido que me hace cuestionar mi cordura.
Al otro lado de la puerta