Capítulo 21
El frío de Alaska siempre encuentra la manera de joderme la existencia. Cualquiera pensaría que, viviendo aquí, una ya debería estar acostumbrada a estas temperaturas, pero la verdad es que no; uno nunca se termina de acostumbrar al hielo que te cala los huesos. Pese a todo, apenas logro prestarle atención al clima esta mañana. Tengo demasiadas cosas en la cabeza como para preocuparme por los grados bajo cero.
Mientras me acomodo la bufanda frente al espejo del baño, observo las m