En la tranquilidad de su habitación Rafaela revisaba unos números y cargamentos, ya estaba bañada y en pijama, Rafaela no era mucho de fiestas, solo salía de vez en cuándo, sobre todo si estaba aburrida
en la mansión Ferragamo Bruno hacía lo mismo, los dos eran cabeza de familia y tenían casi las mismas funciones, el Alfa estaba de mal humor, el sexo de esa tarde con su luna había sido increíble y ardiente, pero le saltaba mucho la cuestión de no poder follar con otras mujeres, su polla simpleme