La felicidad que el búho Tomoe, había traído a la familia era gigantesca, desde el momento en el que se mudó con Iker, comenzó a cuidar del cachorrito Donathiu, cómo si fuera su propio hijo, el bebé lo amaba, y el therión Iker los amaba a ellos,
Por las mañanas, cuando Tomoe, iba a su trabajo, Donathiu, se quedaba al cuidado de las niñeras, algunas veces Cristian y los Alfas cuidaban de él, adoraban al cachorrito, era la alegría de la mansión
— La boda del Therión y su bacherte, había sido en e