Esmeralda se había quedado dormida, el Alfa Mariano estaba exhausto, tomó una ducha, secó su cuerpo y enseguida se metió entre las sábanas de su cómoda cama quedando profundamente dormido
Después de días sin dormir los padres ya se sentían estresados y molidos de cansancio, no volverían a tener otro hijo hasta cientos de años más
Las horas pasaron en sueño reparador que les hacía mucha falta, de pronto el Alfa escuchó quejarse a su luna, ella se masajeaba los senos que estaban enormes y duros,