El restaurante era un caos total, mesas y sillas tiradas y rotas por doquier, hombres heridos y otros muertos
Rafaela ya lloraba desconsolada por su pequeña Bruna, abrazaba al cachorro Angelo con fuerza a su pecho, cuándo vió llegar al rey de los vampiros Vladimir Drácul
La mafiosa se acercó a él, Vladimir la abrazó a su fuerte pecho confortandola
Mi pequeña Vladimir...
Se la han llevado Rafaela , su aroma aún sigue en el coche pero ella ya no está, las palabras del vampiro salían de sus labios