El joven Alfa Angelo, salió de la mansión en su costoso deportivo a toda velocidad, no podía soportar saber que su luna había roto fuente en la m*****a tienda de ropa donde las dependientas la miraban mal, pero se encargaría de hacerlas pagar, no las dejaría ir por ningún motivo
— El viento despeinaba el castaño cabello del atractivo Alfa, su perfecto cuerpo y su inmaculado rostro adornado por esas dos verdes esmeraldas, lo hacían ver cómo un dios sobre la tierra, había heredado el porte de su i