PUNTO DE VISTA DE KIRA
El silencio se había convertido en mi enemigo.
En la quietud de mi cámara, cada crujido del fuego, cada suspiro del viento contra la ventana, se sentía como un preludio. Las palabras de Oriel eran una semilla venenosa y, en la inmovilidad, comenzaban a brotar zarcillos de duda. La tormenta se acerca. No puedes razonar con una ventisca.
Miré el amuleto de madera sobre la mesa. No era más que una pieza tallada. No tenía poder alguno que yo no le concediera. Y aun así, su so