POV DE JASON
Encontré a Kira en la galería de retratos, de pie como una estatua frente a una ventana. La luz de la luna cortaba su rostro, marcando la tensión en su mandíbula, el leve temblor de sus manos apretadas a los costados. No se giró cuando me acerqué, pero su postura cambió: una inclinación sutil hacia mi presencia.
—Dime —dije, colocándome a su lado, mi hombro rozando el suyo. Contacto. Un ancla al ahora.
Lo hizo, en frases cortas y entrecortadas. El zumbido. El recuerdo. El lobo. La atracción del amuleto. La nueva oferta de Oriel: no sanar, sino convertir su vergüenza en un arma.
Con cada palabra, la fría furia que corría por mis venas se transformaba en una ira glacial y calculada. No solo estaban atacando a mi pareja. Intentaban profanarla, arrancar el núcleo de lo que ella era y refundirlo en una hoja apuntada directamente a mi corazón. La intimidad de la violación era sobrecogedora.
—¿Dónde está el amuleto? —mi voz era peligrosamente serena.
—En mi cámara. En el suelo.