La primavera estalló con una violencia silenciosa.
El hielo del fiordo se quebró en una noche, con un rugido que despertó a todo el valle. Cuando salimos a mirar, el agua negra brillaba bajo el sol recién nacido, y los primeros pájaros volvían del sur con sus cantos desordenados. Lena sonreía, una sonrisa que le iluminaba el rostro como no le había visto en meses.
—Otro año —dijo—. Otro ciclo.
—¿Cansada de los ciclos?
—No. Agradecida. Cada uno es un regalo.
La nueva llave había encontrado su lu