PUNTO DE VISTA DE LEO
El teléfono desechable cobró vida a las diez en punto de la noche. Una vibración seca, un mensaje de texto de un número no identificado.
"Mañana. 14:00. La cafetería 'El Embarcadero', muelle 3. Pide un café negro. Siéntate en la mesa exterior más alejada de la puerta. Lee el periódico que estará sobre la mesa. Memoriza la página 7. Destruye el periódico después. No contactes. No preguntes. Solo observa y recuerda."
No había firma. No hacía falta. El estilo era de Packer: preciso, autoritario, asumiendo obediencia.
La cafetería 'El Embarcadero' era un lugar turístico, lleno de gente, con mesas fuera con vistas al río. Un buen lugar para un intercambio anónimo y discreto. La precisión de las instrucciones era un mensaje en sí mismo: Yo controlo el escenario. Tú solo eres un actor con un guión.
A las 13:55 del día siguiente, estaba en el muelle. El olor a pescado frito y agua salada llenaba el aire. Encontré la mesa, la más alejada, como decía el mensaje. Sobre ella