PUNTO DE VISTA DE LOE
La muerte de mi madre no fue un evento; fue una lenta puesta de sol. La feroz guerrera Nax, la reina puente, la sabia archivera, se desvaneció suavemente en los confines de su propia memoria, hasta que una mañana de invierno simplemente no despertó. La encontré en su silla favorita, frente a la ventana que daba a las montañas, una expresión de paz absoluta en su rostro marcado por la vida. Un pergamino inacabado yacía en su regazo, la última línea escrita en su firme caligrafía: "La fuerza no está en no doblarse, sino en saber qué se dobla y qué se mantiene firme."
El reino, acostumbrado ya a la vida sin un monarca tradicional, sin embargo, sintió el temblor de su partida. Era el último pilar viviente de la Fundación. Con ella, se perdía la conexión directa, carnal, con los días de la fractura y la fusión. Scott regresó de uno de sus viajes, su alegría habitual silenciada por un dolor que no podía reparar con un chiste o una historia nueva. Nos sentamos juntos en