PUNTO DE VISTA DE SCOTT
El mundo es más grande de lo que cabe en un mapa. Mi hermano, con todas sus capas y líneas, nunca entendería del todo eso. Para Loe, la realidad era algo que se fijaba en el pergamino, se medía y se comprendía. Para mí, la realidad era el polvo en la carretera, el olor a lluvia en una llanura extraña, la forma en que la sonrisa de un extraño podía convertirse en la de un amigo antes de que terminara el día.
Mi caravana, "La Rueda Cantarina", era mi hogar, mi reino y mi mayor alegría. No era lujosa, pero estaba llena de vida: rollos de telas para comerciar o regalar, herramientas para reparar casi cualquier cosa, hierbas medicinales de mi madre, copias de las Canciones del Tejido y, por supuesto, espacio para perros. En ese momento viajaban conmigo Moss, el viejo y sabio, y su cachorra revoltosa, Ripple.
Mi trabajo no tenía título. No era Guardián ni Observador. La gente simplemente me llamaba "Scott". O, a veces, "el Hermano del Puente". Mi función era la que s