PUNTO DE VISTA DE SCOTT
Hay un silencio en el desierto que no se parece a ningún otro. No es el silencio suave de un bosque nevado, ni el silencio profundo de la sala de mapas de Loe. Es un silencio plano, abrasador, que presiona contra los tímpanos como el calor del sol sobre la arena. Había seguido un rumor, traído por un comerciante de sedas de la Costa de Plata que había bebido demasiado vino de arroz, sobre una ciudad "hecha de agua y susurros" al sur de las dunas. No era una misión. Era una curiosidad. Tiernan, como siempre, fue mi compañero. Nos habíamos convertido en un equipo perfecto: mi impulso por conectar, su instinto de supervivencia en paisajes desnudos.
Encontrar el oasis no fue difícil. Encontrar a su pueblo, sí.
Vivían no en la superficie, sino dentro del acantilado que bordeaba el agua verde esmeralda. Sus viviendas eran cuevas naturales ampliadas, casi invisibles desde la distancia, protegidas del sol brutal. Se llamaban a sí mismos los Khayal, la "Gente de la Somb