PUNTO DE VISTA DE KIRA
El invierno cerró su puño alrededor de la Ciudadela, pero fue un puño de silencio expectante, no de amenaza. La nieve cayó espesa y blanda, amortiguando los sonidos, aislando a cada chimenea en su propio halo de calor. El reino funcionaba con la suave inercia de un mecanismo bien engrasado: los silos estaban llenos, la leña apilada, los conflictos menores resueltos por los Guardianes locales. Era una paz profunda, casi hibernal.
Pero en el corazón de piedra de la fortalez