Aun los murmullos entre los invitados hacia un eco en la cabeza de Leonor. No podía creer que una simple cena terminaría en un incómodo desenlace y es que un rumor que se filtraba por los rincones como un secreto que todos parecían saber, pero que nadie se atrevía a decir en voz alta.
Las copas medio vacías, los cubiertos abandonados y las risas forzadas de los invitados llenaban el salón. La cena había terminado y de la peor manera posible.
—Bueno, en qué habíamos quedado —dijo Emily llegan