El sonido del viento se colaba por las ventanas del apartamento de Emily, rozando cortinas que apenas se movían. Intentando darle a Emily un poco de aire fresco ante el infierno que por dentro ardía. Una furia apenas contenida, a la espera de ser liberada.
Afuera, la ciudad seguía su ritmo indiferente, pero dentro, cada rincón parecía cargado de recuerdos, planes y frustraciones. Emily estaba sentada frente a su escritorio, a su cabeza llega las imágenes de la taza de Leonor frente a ella toda