92. CADA UNO CON SUS PLANES
NARRADORA
Por esa desgraciada, Nathan se había atrevido a tratarla así. No se lo perdonaría.
Se levantó, aún con las piernas como gelatina, y tomó el móvil sobre el escritorio para marcar un número.
La ira recorría sus venas.
—Haley querida, ¿qué sucede? Necesitamos reunirnos para detallar qué hacer…
—Su hijo ya sabe todo y vino a amenazarme en la oficina —interrumpió a Fiona groseramente.
A estas alturas le daba lo mismo el protocolo.
El silencio del otro lado del teléfono le indicó que la L