91. NO TE METAS CON MI HEMBRA
NARRADORA
—Ella… ella pidió un permiso para ausentarse por problemas médicos —la chica le respondió temblando, con la cabeza baja.
—¿Problemas médicos? Je… ya veremos —Haley chasqueó la lengua con una risa sarcástica.
Que esa mugrosa no pensara que se iba a librar tan fácil de todo lo que tenía hoy preparado.
—¡Y ya deja de temblar, maldición! ¡Parece que alguien te va a comer! ¡Inútil! —caminó enojada hacia su oficina.
Si algo odiaba, era a las débiles.
Al menos en eso tenía que admitir que