213. AHORA SOY EL CAPITÁN
NARRADORA
Mientras Nathan y el ayudante comenzaban a explorar los restos del falso Alondra, la densa niebla que iba subiendo era el refugio ideal para el fugitivo Dean.
En el mar, el olor salado intenso, la brisa que traía todo tipo de aromas exóticos, les dificultaba a los hombres lobo utilizar con claridad su sentido del olfato.
Los pasos de Dean avanzaban de prisa por la cubierta, en busca del puente de mando; solo contaba con escasos minutos.
Pronto llegó a su objetivo, con manos frías y ha