184. EL HOMBRE DEL LAGO
TRINITY
—¿Nena, falta mucho? —le preguntaba cada vez más angustiada a mi hija.
—No sé, pero es por aquí…
—¡Espera, Scarlett, no me sueltes la mano! —exclamé entre dientes, persiguiéndola a través de la capa de nieve que cubría el bosque.
Esto era una locura, la peor que se me había ocurrido, ya me estaba arrepintiendo y mucho.
Nuestros pasos nos llevaban cada vez más lejos de la cabaña, comencé a preocuparme por los animales salvajes de estas tierras y la caída de la noche.
Me juré que avanzarí