142. ENCUENTRO CON UN INDESEABLE
MÓNICA
Ese lobo pervertido al final casi me viola y me hace el delicioso en el almacén, lo que me faltó para abrirme como un compás fue nadita.
Pero a pesar de la atracción loca que siento por este Alfa calentón hecho a mi medida, de verdad, en el fondo tengo miedo.
Esta vez no podré disfrazar con sarcasmo y sexo sin sentido mis desilusiones; esta vez, si él me falla, creo que será el golpe mortal.
—Te espero para llevarte a tu casa —me aprieta la mano mientras esperamos el elevador en el piso