137. ACOSANDO A MI OMEGA
HENRY
“¡VE DETRÁS DE MI HEMBRA!” El rugido de Massimo me hizo temblar el cerebro.
“¡Cálmate, maldición! Estás descontrolado, Massimo. Vamos a terminar asustándola”, le respondí a mi Alfa interior.
Como siempre, un gruñón autoritario, pero desde que olió ese aroma tan increíble y delicioso, enloqueció por completo.
Caminé hacia la cama donde esa bata ridícula de hospital había quedado y comencé a ponérmela rudamente para no salir con la polla al aire a perseguirla por todo el hospital.
—Henry,