136. YO SOY TU MATE
MÓNICA
Su palma abierta comienza a acariciarme directamente entre las piernas, arriba y abajo, tengo ganas de abrir más los muslos para que me toquetee mejor el coño por encima de la ropa.
—Suel… mmm… Gritaré…
—Claro que vas a gritar, pero de placer cuando te monte sobre esta misma cama. ¿Por qué te estás resistiendo al llamado de mi lobo? Nena, no escondas más a mi pequeña lobita, déjala salir a conocer a su macho. Mónica, debes haberlo sentido ya…
De repente, sus palabras en mi oído dejan