103. JAMÁS TE DARÉ MI MANADA
NATHAN
—Nathan… —se aferra a mi camisa con sus puños cerrados y sube el rostro con preocupación en sus ojos.
— No tengas miedo, lo tengo controlado. Solo mantente alejada, es lo único que te pido y obedece a James o a William cualquier imprevisto —voy a bajar la cabeza para besarla brevemente, pero ya Haley explotó y no aguantó con dignidad tanta humillación.
—¡James! —Empujo a Trinity sin lastimarla.
Ella trastabilla un poco hacia atrás, y James la sostiene por los brazos para alejarla a la s