104. EL CONCILIO DE ANCIANOS
NATHAN
Me giré para arrojar a mi madre al suelo y transformarme al instante.
Blaze saltó para impactar de frente con el enorme lobo Alfa de Agustino, y nos enredamos en una lucha encarnizada.
Sus ataques mortales iban siempre a mi garganta, sus fauces abiertas llenas odio y rabia, pasando a milímetros de mi hocico.
Blaze también atacaba con furia. Sus garras se hundieron en la pata trasera del Alfa, arrancándole trozos de carne y aullidos de dolor.
Aprovechamos el momento para morderle con fu