Radu sube las escaleras con un paso calmado, revisando la hora en su reloj, nota como este marca las 2:30 de la mañana. Los cantos y la algarabía que llegan del jardín le deja en claro que esa celebración no parece estar ni cerca de terminar.
Al entrar en el pasillo de las habitaciones, nota como la luz del cuarto de Vanessa está encendida, y tomando en cuenta que tiene más de veinte minutos sin ver a su mejor amiga. Por lo que, sin dudarlo, se encamina hacia el cuarto.
Radu toca suavemente el