79| Mentirosa.
— No necesito que me rescates — , repitió Oliver, y Analía lo miró sorprendida. Tomó asiento en la silla en la que, un segundo antes, había estado sentado Vladimir. La rabia con la que su hermanito la miró la hizo sentir mal, la hizo sentir vulnerable.
— ¿De qué estás hablando? ¿Por qué me haces esto, Oliver? Yo soy tu hermana — .
El niño se puso de pie. Apenas se había puesto uno de los zapatos. Traía un abrigo grueso, las mejillas rojas por el frío.
— Tú me abandonaste — , le dijo el niño.